
El mango (Mangifera indica L.) es una de las frutas tropicales más populares y apreciadas por los consumidores en todo el mundo. En Perú, el mango se ubica dentro del top 10 de las frutas con mayor exportación, concentrando su producción en las regiones de Piura, Lambayeque y Ancash, durante la temporada de noviembre a marzo.

Según lo reportado por el Ministerio Desarrollo Agrario y Riego (2024) en la campaña 2023/2024 se logró exportar 84,632 toneladas de mango fresco por un valor de US$ 239 millones, siendo los países con mayor participación en el mercado Países Bajos con 41% de las exportaciones, seguidos por Estados Unidos con el 32%, y España, que ha logrado desplazar al Reino Unido, con un 7%.
El fruto del mango, al ser un tejido vivo, una vez cosechado está sujeto a continuos cambios hasta que se deteriora por completo. Hay cambios programados en la fruta como la maduración que influyen en la apariencia, el sabor, la textura y el valor nutritivo que los hace envejecer. Si bien algunos cambios son deseables, la mayoría son deteriorantes. Por ello, el empleo de prácticas adecuadas en la etapa poscosecha pueden ser una alternativa de mejora en la calidad de los mangos frescos obtenidos.
Deslechado y cicatrizado del mango
El deslechado del mango es importante debido a que si no se realiza correctamente se pueden recolectar frutas con lesiones, lo que invalida su calidad comercial y causa elevadas pérdidas en poscosecha.

Por ello, se recomienda realizar el corte muy cerca a la zona donde el mango va a reposar para segregar el látex durante 20 minutos como mínimo, nunca al aire o en la parrilla, ya que puede mancharla (Leger, 2020). Luego, se realiza el cicatrizado utilizando por lo general sulfato de calcio. Una vez curada, la fruta se coloca directamente en la jaba previamente desinfectada. Se recomienda ubicar de tal forma que no haya contacto entre el pedúnculo cortado y la piel de otro mango.
Recepción de la fruta en planta
En la etapa de recepción del mango, el supervisor de control de calidad de planta debe tomar las muestras para determinar los grados Brix, firmeza y el color de pulpa de cada lote ingresado. Se recomienda que los mangos recepcionados se encuentren entre los niveles 2 y 3 de la cartilla de colores para el grado de madurez para ser aceptados y ser rechazados cuando la pulpa se ubica en el color 1 ó 1.5, pues es considerado inmaduro y no apto para exportación, o en el color 4, por ser muy maduro (Ipanaqué et al., 2021).

Figura 1. Control de calidad del mango. Fuente: Brecht et al., 2020.
Lavado, selección y calibrado
La fruta pasa por un lavado mediante una solución que tiene una concentración recomendada entre 70 a 100 ppm de cloro libre residual que es repotenciada cada hora. En esta etapa se eliminan los restos de hojas e impurezas que pueda tener la fruta y se selecciona según los parámetros requeridos por cada cliente. Posteriormente, la fruta se transporta a través de una faja a la zona de calibración electrónica o manual.

Figura 2. Lavado, cepillado y calibrado de los mangos. Fuente: Brecht et al., 2020.
Tratamiento hidrotérmico

El tratamiento del mango con agua caliente se realiza con fines de seguridad cuarentenaria y debe ser realizado en estricto cumplimiento de los protocolos operacionales acordados con SENASA. Se recomienda utilizar agua potable de 1 a 2 ppm de cloro libre residual en las tinas de tratamiento, lavando la tina de tratamiento y cambiando el agua según el volumen tratado, las condiciones de agua y las variedades.
Encerado de frutos
El encerado del fruto de mango, se recomienda realizar usualmente con formulaciones a base de Carnauba, mejora su apariencia a través del incremento del brillo natural y reduce la pérdida de agua de los frutos, la cual es la causa de la apariencia opaca de los mangos.

Figura 4. Mango sin cera (izquierda) y con cera (derecha). Fuente: Brecht et al., 2020.
Empaquetado
El empaque de mangos sirve para proteger los frutos de daños debido a cortes, compresión, vibración y golpes. El empaque también puede, ya sea facilitar o interferir con el buen manejo de la temperatura. Se recomienda que las parihuelas estén limpias, libres de hongos e insectos y cuenten con el sello de tratamiento de SENASA.

Figura 5. Empaquetado de mangos en su paletizado. Fuente: Brecht et al., 2020.
Enfriado y almacenamiento

El fruto es enfriado en un túnel de aire forzado, donde se debe monitorear y controlar la temperatura. Lo recomendable es que se baje la temperatura hasta 9 o 10 °C para la pulpa Kent, mientras que otras variedades más sensibles requieren temperaturas más altas para evitar quemaduras por frío. Luego, se almacena la fruta en la cámara, donde se debe mantener una temperatura entre 9 y 10 °C, aunque también depende de la variedad del mango.
En síntesis, la calidad poscosecha óptima de los mangos está influenciada notablemente por las adecuadas prácticas durante todo el proceso del mango en la etapa poscosecha. Como se ha descrito anteriormente, la etapa de cicatrizado del mango es una etapa importante para obtener una buena calidad final. Es por ello que en los laboratorios de BNS se ha elaborado Kuma Nat Industrial, una solución ecológica a base de subproductos orgánicos que ayuda en el cicatrizado en los pedúnculos de mangos sin emplear otras sustancias químicas.

Asimismo, la etapa de encerado de los mangos, es una etapa relevante en la conservación de la calidad poscosecha del fruto con el propósito de prolongarla. Es por ello, que en los laboratorios de BNS se ha elaborado Life Cover, una solución ecológica a base de subproductos orgánicos frescos que crea una barrera invisible y natural que reduce el estrés postcosecha de frutas y verduras, sin emplear pesticidas, manteniendo su calidad hasta en un 200%. Este producto se aplica en Postcosecha, en el proceso de Packing tradicional de frutas reemplazando a las ceras convencionales.

Referencias
