
El arándano (Vaccinium corymbosum L.) es una de las frutas comestibles más populares a nivel mundial, cuyo consumo continúa en aumento debido a su alto valor nutricional y su sabor agradable. Esta creciente demanda ha impulsado de manera sostenida la producción y, al mismo tiempo, la búsqueda de nuevas soluciones que permitan exportar frutos de mejor calidad. A fines del año 2024, se registró un volumen exportado de aproximadamente 326 mil toneladas, lo que representó un incremento del 57% respecto al año 2023. De acuerdo con información del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), más del 11% de estas exportaciones fueron producción orgánica, orientada a atender un segmento relevante del mercado internacional. En este escenario, el Perú se ha consolidado como el primer exportador mundial de arándanos en el 2024, posición que ya había alcanzado en el año 2023, reafirmando su liderazgo en este rubro.

Fuente: AGROPERÚ INFORMA (2022)
Desde el punto de vista fisiológico, la calidad del arándano está relacionada con el contenido de ácidos orgánicos y compuestos fenólicos, cuyo contenido está asociado con su interacción con los factores ambientales, la etapa de madurez, las técnicas de cultivo y las manipulaciones posteriores a la cosecha. Los arándanos son muy perecederos y vulnerables a daños tisulares durante la manipulación postcosecha, por lo que las pérdidas de firmeza, bloom y la reducción del peso del fruto se consideran críticas para el almacenamiento a largo plazo.
En la búsqueda de alternativas sostenibles, los residuos agroindustriales han cobrado especial relevancia como fuente de compuestos bioactivos. A lo largo de la historia, estos residuos han sido utilizados en la alimentación, la medicina y, más recientemente, como conservantes naturales en forma de extractos orgánicos. Estos extractos ricos en compuestos fenólicos y otros metabolitos secundarios contribuyen a preservar la calidad del fruto, reduciendo la oxidación, el deterioro sensorial y el crecimiento de microorganismos fitopatógenos.

Fuente: SENASA (2022)
Actualmente, la industria agroalimentaria está incorporando estos extractos como aditivos funcionales y bioinsumos, especialmente en sistemas orgánicos y de residuo cero. Su aplicación en berries, como el arándano, ha demostrado un alto potencial para prolongar la vida útil, mejorar la estabilidad fisiológica del fruto y complementar estrategias de manejo tanto en precosecha como en poscosecha, incluyendo su uso en biofungicidas y recubrimientos comestibles.
En este contexto, en los laboratorios de Bio Natural Solutions (BNS) se vienen desarrollando extractos orgánicos obtenidos mediante un método patentado de extracción de compuestos polifenólicos a partir de residuos agroalimentarios. A través de esta tecnología, BNS transforma residuos agrícolas en innovación biotecnológica, contribuyendo a una agricultura más productiva, limpia y regenerativa. Los extractos orgánicos BNS potencian la actividad antioxidante y antimicrobiana, ayudando a reducir el estrés oxidativo del fruto, mejorar la firmeza y conservar el bloom natural del arándano. De esta manera, se fortalece la salud vegetal y la calidad del fruto desde el campo, sin dejar residuos químicos, en línea con las exigencias de los mercados internacionales y los sistemas de producción sostenible.
Referencias:
