
En los últimos años, se ha pronosticado que la producción agrícola deberá incrementar en un 70% con el propósito de satisfacer la demanda básica de alimentos. A consecuencia de ello, se ha considerado que la agricultura es uno de los principales impulsores de la degradación ambiental, contribuyendo significativamente en las emisiones de gases de efecto invernadero, la deforestación y la degradación del suelo. Según la FAOSTAT (2020) las alternativas de solución de esta problemática están enfocadas a dos principales caminos: la extensión de tierras cultivadas en un 37% de la superficie total disponible o un aumento de la producción de áreas actualmente cultivadas que pueden extenderse a tierras cultivadas de hasta un 38% con un aumento del 53% en el consumo de agua a nivel mundial.

En ese sentido, existe un gran desafío en la gestión sostenible a largo plazo de los recursos naturales, equilibrando la producción con la preservación de la naturaleza. Por ello, en la actualidad ha emergido como alternativa sostenible e innovadora la denominada “agricultura circular”, la cual se presenta como estrategia principal en el ahorro de recursos más importantes y en la reducción de los impactos negativos al medio ambiente relacionados con las actividades agrícolas. Según la Fundación Ellen MacArthur (2013) la agricultura se define como un conjunto de sistemas agrícolas donde todos los recursos fluyen en ciclos cerrados, minimizando pérdidas y reduciendo al máximo la necesidad de insumos externos. A diferencia de la agricultura tradicional, que busca producir-usar-desechar, la agricultura circular busca reutilizar los residuos del propio sistema para generar valor.

El empleo de la agricultura circular tiene como clave disminuir los costos de producción, incrementar la eficiencia de cosecha y agregar valor a los mismos, lo que se traduce en un mayor margen económico para el agricultor. Por ellos los impactos directos en rentabilidad agronómica mediante el empleo de la agricultura circular son:
1. Reducción de costos de producción
El empleo de abonos orgánicos a base de residuos agroindustriales, el uso de compost como el estiércol y rastrojos, permiten reducir el uso de fertilizantes químicos y pesticidas, y por ende en la reducción en los costos de producción.
2. Incremento en la eficiencia de producción
El empleo de sistema circulares han evidenciado el aumento de materia orgpanica y en el mejoramiento de la estructura del suelo, lo que se refleja en la mayor productividad de los cultivos y estabilidad a largo plazo.
3. Acceso a nuevos mercados
La producción de cultivos provenientes de sistemas de agricultura circulares pueden posicionarse como sostenibles, orgánicos, naturales o regenerativos, colocándolos como cultivos premiun con un costo mayor que los cultivos convencional, colocándolos de esta manera en nichos de mercados especializados.
Referencias:
● Aznar-Sánchez, J., Piquer-Rodríguez, M., Velasco-Muñoz, J. , Manzano-Agugliaro, F. (2019). Worldwide research trends on sustainable land use in agriculture Polígono Industrial de Uso del Suelo , 87.
● Department of Economic and Social Affairs. (2021). Circular agriculture for sustainable rural development.
●Ellen MacArthur Foundation. (2013). Towards the Circular Economy: Opportunities for the Consumers Goods Sector
● Food and Agriculture Organization of the United Nations, FAOSTAT (2020). Statistical Database.
● The Food Tech. (2023). Esta multinacional incorpora la agricultura regenerativa para su producción de trigo.
